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FABRICACIÓN ADITIVA

Tor Alva, la torre impresa en 3D más alta del mundo sin encofrado

26/05/2025

CATEGORíA: General MARCA: Escuela Técnica de Zúrich

La fabricación aditiva está demostrando numerosas posibilidad en el sector de la construcción y esta torre es un claro ejemplo de ello. Ubicada en el remoto valle suizo de Mulegns, demuestra cómo se pueden utilizar las técnicas de construcción digital para construir estructuras portantes sin encofrado. 


ETH Zurich ha fabricado la estructura impresa en 3D más grande del mundo. Con la construcción de la Torre Blanca (Tor Alva) en Mulegns, los investigadores esperan llevar tecnologías innovadoras a la madurez comercial. 

 

 

Artesanía digital 

La forma de la estructura evoca la de un pastel de varias capas, una referencia a la emigración de los pasteleros de los Grisones, quienes exportaron su arte desde allí a toda Europa. Treinta y dos columnas esculpidas de hormigón blanco se alzan a lo largo de cuatro plantas, estrechándose y ramificando, antes de desplegarse casi como un árbol para formar la cúpula en la cima. La torre fue diseñada por el arquitecto Michael Hansmeyer y el profesor de Tecnologías de la Construcción Digital de la ETH, Benjamin Dillenburger. En lugar de utilizar el encofrado de hormigón tradicional, optaron por un proceso de fabricación aditiva, donde un robot industrial aplica el hormigón capa a capa en elementos de forma libre sin necesidad de moldes de soporte. El diseño se basa en algoritmos complejos que generan simultáneamente los aspectos ornamentales y estructurales.

 

 

Nuevo hormigón, nueva tecnología 

Para que este proceso fuera posible, se necesitaba un hormigón especialmente desarrollado. Debía ser lo suficientemente blando como para unir las delicadas estructuras y, a la vez, endurecerse con la rapidez suficiente para soportar las capas posteriores. Robert Flatt, profesor de Fisicoquímica de Materiales de Construcción en la ETH, desarrolló una novedosa mezcla para este propósito. Justo antes de que el hormigón salga de la boquilla presurizada, se incorporan dos aditivos a la mezcla, lo que permite lograr el característico relieve en forma de gota en las columnas.

 

 

Dos robots trabajando en equipo 

La particularidad de este proyecto reside en que los elementos impresos en 3D no solo sirven como armazón, sino que, por primera vez, también soportan cargas. Hasta ahora, no existía un método adecuado para reforzar eficazmente el hormigón impreso en 3D. Esto es posible gracias a un nuevo concepto de refuerzo, implementado mediante una innovación asistida por robots. Mientras un robot aplica el hormigón por capas, un segundo coloca un refuerzo anular en la nueva estructura cada 20 centímetros. Este refuerzo horizontal en forma de anillos se complementa con barras longitudinales que se añaden tras la impresión. 

 

 

El proceso, conocido como "refuerzo que crece", fue desarrollado por los profesores de la ETH Walter Kaufmann, Robert Flatt y Benjamin Dillenburger, en colaboración con Mesh, una empresa derivada de la ETH, y la empresa Zindel United. Además, los investigadores desarrollaron un nuevo método de ensayo que permite calcular con fiabilidad, por primera vez, la capacidad de carga del hormigón impreso en 3D. Este es un requisito fundamental para garantizar que en el futuro dichos edificios puedan probarse con la misma seguridad que las estructuras de hormigón armado convencionales.

 

Más información en https://ethz.ch/

 

 




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